Programa · 6 semanas · Grupo reducido

Las Tres Miradas.

Nunca es tarde para volver a mirarte.

En seis semanas vas a recorrer tu historia con las tres miradas y salir con un proyecto de vida concreto para tu nueva etapa. A tu ritmo, sin que nadie te apure, pero con acompañamiento cercano.

Gabriela Beale, coach profesional de vida, sentada

"No estoy para tomar el micrófono y darte una respuesta. Mi método te devuelve la pregunta."

6 semanas

sesiones en vivo

6 a 10

personas por grupo

Nadie muere en la víspera

Antes de entrar

Si estás aquí, probablemente te pasó algo de esto.

Se te soltó la vida de las manos

Te jubilaste. O te despidieron del lugar donde pensabas quedarte hasta el final. O los hijos se fueron. De pronto tienes tiempo y no sabes qué hacer con él.

Te hablas feo sin darte cuenta

"Lo hice todo mal." "Ya no puedo." "A mi edad, no." Y el cerebro es súper obediente: te está dando exactamente lo que le pides.

Pero te quedó una chispa

Algo adentro todavía pregunta "¿y si todavía puedo?". Esa chispa es el único requisito real para entrar aquí. Lo demás lo trabajamos en el camino.

Con qué te vas

No sales con apuntes. Sales con un proyecto.

Semana 1

Llegas mirando tu historia como un expediente en tu contra, con la certeza de que ya se te acabó la vida y de que empezar de nuevo, a tu edad, sería un capricho.

Semana 6

Te vas con tu historia resignificada, con otra forma de hablarte y con tu hazaña declarada: el primer paso concreto de tu nueva etapa, con fecha puesta.

"Lo logré en el triple del tiempo. Pero hice la hazaña."

Aquí no se trata de ganar. Se trata de terminar.

El recorrido

Seis semanas, tres miradas

Una sesión grupal en vivo cada semana, en grupo reducido. Y entre sesión y sesión, una hazaña —chica— para llevar lo conversado a tu vida real.

Semana

La segunda mirada sobre tu propia historia

Suspender el juicio hacia ti antes de tocar nada. Convertimos la pregunta "¿y ella qué hizo?" en "¿y yo qué hice, y desde dónde lo hice?". Miras un hecho doloroso tuyo sin condenarte, como hice yo con mi infancia: sin criticar, sin juzgar, porque eran las herramientas que ellos tenían.

Tu hazaña

Escribir un hecho de tu vida sin ponerte una sola nota mala.

Semana

Resignificar los golpes

Empezamos a cambiarle la palabra al dolor: fracaso se vuelve aprendizaje, culpa se vuelve responsabilidad. Trabajamos los golpes propios de esta etapa —el despido, la jubilación, el nido vacío—. Parto modelándolo yo con mi propia historia.

Tu hazaña

Elegir un "fracaso" tuyo y encontrarle la palabra nueva.

Semana

Soltar lo que ya no te sostiene

La segunda parte de resignificar: control se vuelve soltar. Miramos qué te empeñas en controlar y qué pasaría si aflojaras. Y practicamos la verdad dicha con mejores palabras —lo mismo que aprendí yo—, aplicada a cómo te hablas a ti y a los tuyos.

Tu hazaña

Una conversación pendiente, dicha con mejores palabras.

Semana

El cerebro obediente: cómo te hablas

Tu cerebro no entiende los "no" y siempre te da más de lo que crees que necesitas. Revisamos con tus propios ejemplos qué le estás pidiendo sin darte cuenta cuando te dices "pucha que no soy capaz". Y enlazamos con la práctica del espejo: el "te amo" como reentrenamiento diario.

Tu hazaña

Cambiar una frase que te repites por una que te construya.

Semana

Abrazar las sombras sin quedarte en ellas

El contrapeso honesto, sin positividad tóxica. Esas sombras también hay que abrazarlas, porque también las podemos iluminar. Reconocemos que no todos los días son fáciles —y que eso no cancela lo avanzado—. Y distinguimos abrazar la sombra de instalarse en ella.

Tu hazaña

Nombrar una sombra sin taparla y sin quedarte ahí.

Semana

Tu hazaña: el proyecto de tu nueva vida

Recogemos las seis semanas y armamos el proyecto de vida de tu nueva etapa. No para ganar ni para llegar antes que nadie: para terminar, a tu ritmo. En el cierre grupal, cada persona declara su hazaña en voz alta.

Tu hazaña

El primer paso concreto de tu proyecto, con fecha.

El hilo que cruza las seis semanas es el mismo del método: abrazar las sombras. Porque no todos los días son fáciles, y este programa no te va a mentir diciéndote que sí.

Qué incluye

Todo lo que recibes

Sin promesas milagrosas: esto es trabajo real, no magia. Aquí está, componente por componente.

6 sesiones grupales en vivo

El corazón del programa: las tres miradas, semana a semana.

$480.000

La conversación de las dos veredas

Tu rito de entrada, conmigo, antes de empezar.

$60.000

Audio-guías entre sesiones

Prácticas de espejo y de hablarte bonito para la semana.

$80.000

Cuaderno de resignificación

Material de trabajo con mis preguntas de coach.

$40.000

Grupo de acompañamiento

Una comunidad reducida que sostiene el proceso.

$70.000

Tu proyecto de nueva vida

El plan concreto con el que te vas de la semana seis.

$90.000

Valor total de lo que recibes

~$820.000

Tu inversión

$390.000

Pesos chilenos · por participante

Programa grupal acompañado de 6 semanas.

Grupo reducido: entre 6 y 10 personas.

Sesiones semanales en vivo, en línea.

Se entra por la conversación de las dos veredas.

Postular al programa

Postular no te compromete a nada. Conversamos primero y ahí vemos si este es tu momento.

Para quién

Este programa no es para todo el mundo.

Y te lo digo de frente, porque prefiero que no entres a que entres a un lugar que no era el tuyo.

Es para ti si

Sientes que todavía te queda vida por vivir, aunque no sepas todavía para qué.

Quieres mirar tu historia desde otra vereda, aunque incomode.

Te llegó una etapa nueva sin manual: la jubilación, un despido, la casa callada.

Quieres hacer algo concreto, aunque sea chico y aunque sea lento.

Te acomoda un grupo reducido donde nadie te apura y nadie te juzga.

No es para ti si

Lo que necesitas hoy es desahogarte, y todavía no quieres moverte de ahí. Está bien: es tu momento, pero no es este programa.

Buscas que alguien te diga qué hacer con tu vida. Yo no doy consejos ni tomo el micrófono: te devuelvo preguntas.

Quieres pensamiento positivo que tape lo que duele. Aquí las sombras se abrazan, no se esconden.

Esperas resultados rápidos y garantizados. Esto toma seis semanas y depende del trabajo que tú hagas.

"Para de llorar y hagamos tu futuro."

Es la frase más mía que tengo. Dicha con cariño, pero dicha.

Gabriela Beale en su escritorio, con un café y su cuaderno abierto

Quién te acompaña

Yo ya hice el camino tarde y con calambres.

Soy Gabriela Beale, coach profesional de vida en Santiago. Gran parte de mi vida en relaciones públicas, Derecho a los 49, coach a los 56. Me despidieron a los 54 del lugar donde creía que iba a jubilarme.

Nadé mil quinientos metros la tercera vez que me metí al mar. Parando, con calambres, en el triple del tiempo que los demás. Pero hice la hazaña.

No creo en los gurúes. No vengo a brillar para que me veas: vengo a que aprendas a brillar para ti.

Conocer más de mi historia →

Preguntas

Lo que quizás te estás preguntando.

"¿Voy a tener que contar mis cosas delante de desconocidos?"

Solo hasta donde tú quieras. El grupo es reducido y está para sostenerte, no para exponerte. Yo soy bien reservada con mis propias cosas, así que entiendo perfecto: aquí nadie te va a sacar nada a la fuerza.

"¿Por qué en grupo y no solo contigo?"

Porque escuchar a otra persona mirar su historia desde la otra vereda te ordena la tuya de una forma que a solas no pasa. Si después de esto quieres seguir conmigo una a una, existe el acompañamiento 1:1 —pero el programa parte aquí.

"¿No es tarde para mí a esta edad?"

Empecé Derecho a los 49 y me hice coach a los 56. Nadie muere en la víspera. Aquí la edad no es el punto de llegada: es el punto de partida.

"¿Y si me atraso o me cuesta más que a los demás?"

Yo nadé en el triple del tiempo, parando, con calambres. Pero hice la hazaña. Este programa está hecho para que termines a tu ritmo, no para que corras al ritmo de nadie más.

"¿Esto es terapia?"

No. Es coaching: no trabajamos tu pasado para curarlo, lo miramos para resignificarlo y construir de ahí hacia adelante. Si en el camino aparece algo que necesita otra ayuda, te lo voy a decir con todas sus letras.

"¿Cómo se entra?"

Con la conversación de las dos veredas: respondes tres preguntas aquí abajo y conversamos. No es un trámite, es el primer ejercicio del programa —y también mi manera de cuidar el grupo—.

El rito de entrada

La conversación de las dos veredas

Antes de entrar al programa quiero conocerte. Responde estas tres preguntas —cortito, como te salga— y conversamos.

Se abrirá tu correo con las respuestas listas; solo tienes que darle enviar. Si prefieres, escríbeme directo.